Argentina retoma el diálogo con el Reino Unido y preparan un encuentro de cancilleres: polémica por el petróleo en Malvinas


La relación con el Reino Unido y el subyacente conflicto bilateral por la soberanía de las Islas del Atlántico Sur volvieron al terreno de la acción, donde lo que se ve en la superficie no es exactamente lo que ocurre, y a la inversa.

Para empezar, el diálogo entre ambos países, que había quedado paralizado en el último año se reactivó con la llegada de Pablo Quirno a la Cancillería y los deseos expresados por Javier Milei.

Tanto es así que el embajador británico en Buenos Aires, David Cairns, y la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, tienen instrucciones de preparar un encuentro entre el canciller Quirno y la secretaria de Estado de Asuntos Exteriores, del Commonwealth y de Desarrollo, Yvette Cooper, es decir, la jefa del Foreign Office, en el marco de la próxima cumbre de Seguridad de Munich.

Esta se va a realizar entre el 13 y el 15 de febrero. Clarín consultó en el equipo argentino que, como ocurre en los últimos tiempos, no confirma ni desmiente, y después se expresará por X.

En septiembre de 2024, la ex canciller Diana Mondino, y el antecesor de Cooper en el Foreign Office, David Lammy, se habían reunido en los márgenes de una Asamblea de las Naciones Unidas, en Nueva York, y establecieron una hoja de ruta sobre todos los temas, incluyendo los conflictivos. La oposición la criticó. También los sectores malvineros de la Cancillería que asesoraron a Werthein.

El ex canciller, que duró un año en el cargo y se fue enojado con los hermanos Milei, paralizó la agenda y sólo hubo reuniones de más bajo nivel.

Reclamo por el petróleo en Malvinas

El gobierno de Milei transita un equilibrio delicado, porque, en paralelo, se conocieron los anuncios de la empresa Navitas Petroleum, de Israel -paradójicamente uno de los principales aliados del presidente argentino- de que comenzará a extraer petróleo en las aguas de las Malvinas a partir de 2028.

Además de que es un duro golpe para el reclamo argentino de soberanía, será la primera vez que, tras décadas de búsqueda, los isleños empezarán a explotar hidrocarburos. Por si ello fuera poco, Navitas acaba de ampliar su negocio en las aguas en disputa del Atlántico Sur, más allá de lo anunciado.

Eso motivó un rechazo de Argentina, pero en la práctica no puede avanzar más y por el momento tampoco busca escalar. El gobierno de Benjamín Netanyahu tomó distancia de la situación con el argumento de que se trata de un emprendimiento privado.

Gestos de acercamiento

Hay otros elementos importantes para destacar en la reactivación del diálogo, siempre según altas fuentes consultadas aquí:

Los dichos de Milei sobre los preparativos de un viaje suyo al Reino Unido tienen una base real y se conversa sobre ello. El Presidente se lo dijo al diario The Telegraph en una extensa entrevista, en la que manifestó su deseo de encontrarse con el líder de la ultraderecha británica, Neil Farage.

Además, ambos gobiernos reconocen que se conversa sobre las posibilidades para ir hacia a un acuerdo de comercio, bilateral o a través del Mercosur, que en el caso de la Argentina requeriría de un marco especial precisamente por el conflicto de soberanía.

Pero el gobierno británico no quiere una visita polémica como la que hizo a España el libertario argentino, muy popular hoy en el mundo de la nueva derecha global. Allí esquivó varias veces un encuentro con el jefe de Gobierno, Pedro Sánchez, para reunirse con su amigo y líder de la ultraderecha, Santiago Abascal, e incluso darle apoyo electoral en comicios europeos. Por lo tanto, no pudo ser recibido por el jefe de Estado, el rey Felipe VI como buscó el Gobierno.

En el Reino Unido aconsejan al primer ministro Keir Starmer invitar a Milei a un encuentro para evitar la foto única con Farage, Pero para eso tienen que haber fondo y forma: protocolo y contenido, algo que se dificulta entre ambos países por el conflicto del Atlántico Sur, en el que ambos mantienen firmes reclamos.

Polémicas por Malvinas

Milei reafirma permanentemente que Argentina “recuperará las Malvinas” y mantiene los reclamos en todos los niveles, aunque en ocasiones cae en lo que analistas consideran “errores diplomáticos”. Por ejemplo, decir que respetará los “deseos” de los isleños en ese camino, cuando esos deseos son contrarios a la normativa nacional y porque los isleños quieren ser británicos. Por otro lado, nunca convocó al diálogo a las autoridades de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, como parte de su pelea con el gobernador Gustavo Melella.

Londres, en cambio -y Starmer lo ha dicho varias veces- considera a las Islas del Atlántico Sur como británicas y afirma que las Malvinas tienen un “derecho a la autodeterminación” que la Argentina no reconoce.

El episodio del embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, que esta semana se negó a participar de una actividad en donde las Malvinas se las identificaba como británicas muestra lo sensible que es el tema en este país. El rápido reflejo de Sielecki lo convirtió en un héroe nacional.

“Me reuní en Davos con la presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja, Mirjana Spoljaric. Entre otros temas, conversamos sobre la identificación de los restos de caídos en Malvinas y el papel crucial que tuvo la Cruz Roja en las dos primeras fases del Plan Proyecto Humanitario”, escribió Quirno la semana pasada.

Esa reunión fue importante si se tiene en cuenta que Werthein, el ex secretario de “Civilización y Culto”, Nahuel Sotelo, y la abogada Úrsula Basset -hoy ya no están en el Ministerio ninguno de los tres- vaciaron de contenido la Secretaría de Malvinas, que conduce Paola Di Chiaro, y desmantelaron la Dirección de Derechos Humanos que trabajaba, entre otras cosas, en la tercera fase del Plan Proyecto Humanitario, focalizada en identificar una fosa colectiva de argentinos caídos en el cementerio de Darwin.

Pero Londres también exige: entre otras cosas, el restablecimiento del breve vuelo semanal de Latam que existió en 2019 en la ruta San Pablo (Brasil)–Mount Pleasant, con una escala en Córdoba capital. Exige también volver a hablar de lo que llaman los “obstáculos” argentinos sobre la pesca y los hidrocarburos en Malvinas. Es lo más difícil, sin dudas.

Otro tema es la cuestión del embajador. Cairns está en plenas funciones en Buenos Aires. Plaza también en Londres. Aquí entre tanto dan por vencido el pedido de plácet para el diplomático de carrera Luis Kreckler como sucesor de Plaza, en una situación por demás llamativa porque ningún gobierno quiere dar explicaciones.

El plácet de estilo para ejercer su misión en Londres la pidió a mitad de año el ex canciller Werthein. Pese a la larga trayectoria de Kreckler -autoridad y embajador en varios gobiernos- nunca Londres le concedió ese plácet y el pedido se venció. Por ahora el funcionario sigue siendo cónsul en San Pablo.



Fuente: www.clarin.com

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